18
Dic
07

La inflación y el conejo, el café, las propinas…

——————————————-Mode cabreo on————————————————– 

Pues sí, resulta que ahora la culpa de la inflación la tienen las propinas que dejamos en el bar. No lo digo yo, lo dice el ministro de economía y vicepresidente del gobierno. Y es posible que palabrejas como “inflación”, macroeconomía”, flujo económico” y demás te la sude. Pero si lo que pasa es que te cuesta llegar a fin de mes, entonces la noticia cobra toda su importancia. 1euro.gif

Me prometí no meter en este blog más que lo mínimo indispensable sobre política. No por nada, pero blogs de política hay muchos y creía (y sigo creyendo) que “el ciudadano de a pie” (tú y yo, vamos) prefiere leer otras cosas más cercanas que las cuestiones de política. Claro que cuestión más cercana que esta…

En primer lugar somos una banda de gilipollas que no sabemos lo que vale ni lo que nos cuesta ganar dinero. Además, como se nos cae la baba y no tenemos ni puta idea del valor de las cosas, nos tomamos un café y dejamos más del doble de su valor de propina (o algo así, como soy tonto no me he enterado muy bien).
No me vale el argumento comunistoide de “es que gracias a las propinas los camareros se sacan un sobresueldo ya que sus nóminas son muy bajas”. ¿Es que tengo yo que asumir que el “patrón”, o dueño del negocio sea un cabrón negrero? ¡Joder, que pague los sueldos que tiene que pagar y punto!

Por un lado el ministro nos dice que “no tenemos interiorizado el euro” (nos lo querrán meter por el culo o algo así), y por otro el propio presidente del gobierno no sabe lo que cuesta un café… Ahhhh, ahora empiezo a entender algo más lo que dice el señor Solbes. Es lo que se llama “generalización” o “echar mierda al ventilador”. El gobierno no entiende una caraja de lo que está pasando a su alrededor, y nos echa la culpa a nosotros de todos los males.

conejo.jpgBien, y como todo lo anterior no es suficiente, también tenemos que entonar el mea culpa ya que lo que somos de verdad, aparte de derrochones, gilipollas e incultos (la culpa de lo cual la tienen, no nos olvidemos, nuestros padres), es una panda de ignorantes a la hora de comer y elegir comida. ¿Pero a quién se le ocurre comprar cordero? O langostinos; o pan; o leche; o carne; o pescado… Comemos lo primero que nos ponen en la boca (sin chistes, por favor), y así nos va, que suben de precio. Hay que comer conejo (sigamos sin chistes, ¿vale?), que está muy baratito y ayuda a equilibrar la balanza de pagos. Como no, los criadores de conejo han visto “abierto el cielo” con esa noticia del gobierno y han subido el precio del conejo. Criadores sí, gilipollas, no. ¿Y qué nos queda? Pues nada, a comprar almejas, que aún están bien de precio (a ser posible, continuemos con el buen rollo y sin los chistes).

Y ahora mis reflexiones:
-¿Pero quién coño se cree el gobierno que es para echarme la bronca sobre la propina que dejo? En primer lugar, sé perfectamente que 1 euro son 166,386 pesetas. No como el ministro, que piensa que son 160. En segundo lugar, dejo lo que me sale de los huevos, y lo hago porque considero que el servicio ha sido bueno, porque han puesto una tapa o porque me sale de la polla. ¿Que me dicen que mi propina jode la economía mundial? Lo que me jode de verdad es que tengan la poca vergüenza de decirlo y que no haya alguien que le dé dos hostias bien dadas.

-¿Pero quién coño se cree que es el gobierno para echarme la bronca sobre lo que como? Como lo que quiero, cuando quiero y cuando puedo. Y si quiero comer conejo (ni de coña), lo como; pero si quiero zamparme un solomillo, pues también lo hago. Me gustaría ver la mesa del presidente del gobierno o del ministro esta nochebuena… ¿Conejo? Por los cojones.

-Y ahora, ya pueden irse a la mierda y ocuparse de su trabajo, que no es el de echar broncas, aleccionar ni soltar parrafadas y panfletos sobre lo malos que somos y lo bueno que es el gobierno. Trabajen para ayudar a las familias; para llegar a fin de mes; para que se equipare un poco lo que pagamos con lo que recibimos a cambio; para no despilfarrar millones de euros en campañas de televisión de cara a las elecciones; para no regalar el dinero que los ciudadanos le confían a terceros países que se la suda si comemos conejo o cucarachas. En definitiva, y como dijo ese filósofo del saber que era Fernando Fernán Gómez:

¡¡¡A LA MIERDA!!!

 

Joer, que a gusto me he quedado… por ahora.

——————————————-Mode cabreo off————————————————– 

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