Archivo para 29 diciembre 2010

29
Dic
10

Mala suerte

Abro un ojo, todavía atontado por dormir tan sólo cuatro horas y por los diez dichosos tequilas de ayer. Demasiada bebida para una sola noche.

Recorriendo la habitación con la vista, sin atreverme aún a mover la cabeza, topo con la contraventana metálica y el cristal doble anti-ruidos, el póster de Rambo con la esquina superior derecha colgando y finalmente el reloj, con sus luces naranjas que me indican que son las 8:43h de la mañana. ¡Las 8:43!, ¡Maldición, apenas tengo tiempo!

Me levanto de un salto, portando sólo mis calzoncillos de camuflaje y el pañuelo samurai de la frente, y agarr el despertador. Corro al salón, abro la ventana y tiro el reloj, con el tiempo justo de ver como explota a la altura del quinto piso y revienta a ese anciano tan simpático que me enseño a usar la munición magnum en un rifle de asalto. De repente oigo un silbido a mi lado y una bala me pasa rozando la cabeza, me araña la oreja y se incrusta en la mesa de metacrilato que me regaló el Cuerpo Especial de Operaciones de Nairobi.
Soy un estúpido; acercarme a la ventana en pleno día y sin más protección que  mis calzoncillos. Menos mal que el portero de la torre de enfrente es un poco corto de vista y su fusil con mira telescópica no puede compararse a los modernos, sobre todo a una distancia superior a los 600 metros.

Yo, tranquilo, me tiro al suelo, cierro la ventana con la punta de los dedos y pongo entre él y yo un cristal blindado de 7 milímetros de espesor. Vuelvo a mi habitación, ya un poco más despejado, y recojo el fusil Remington con la lente 80×125. Menos mal que hice unas pequeñas troneras ocultas bajo el cajón del aire acondicionado. Saco el arma, y apunto. Ahí está; le veo. Con este “telescopio” le podría espantar una mosca del hombro sin que me viera. Pero no, no quiero matarle. Me basta con meter una bala explosiva en la recámara y apuntar a su hombro. Si le arranco el brazo y un trozo de pulmón, seguro que le dan la baja y le mantienen a buen recaudo hasta que muera. De todas maneras no le tengo rencor. A pesar de haber disparado 8 ó 9 veces contra mí, lo máximo que ha hecho es abrirme una brecha en la  sien. Es normal; es viejo, cegato y además aprendió tarde a disparar. Sitúo la cruz de la mira en su hombro y, despacio, presiono el gatillo. El retroceso me echa para atrás, dándome un suave pero contundente golpe en el hombro y despidiendo una vaina por su abertura derecha. No hace falta mirar una segunda vez, no he fallado. Nunca fallo. Sólo espero que la vaina no haya quemado la colcha de la cama.

Me visto con las botas claveteadas, el pantalón de camuflaje urbano, una camiseta blanca, un chaleco anti-balas azul y mis gafas de sol. Al cinto llevo un revolver calibre 357 magnum, un machete de supervivencia, una Walter PK 9mm automática con 6 cargadores adicionales y 5 granadas, dos de humo y tres explosivas. Abro el armario y dudo. ¿Qué coger? ¿Es mejor rapidez de disparo o potencia? ¿Es preferible hacer 15 disparos o 5? Como no me decido cogeré ambas. Una H&K MP5K con tres peines de 15 disparos y una escopeta calibre 12 magnum con cartuchos explosivos, suficientes como para parar en seco un elefante a pleno trote y enviarle su cabeza a seis metros.

Con mucho cuidado, abro la puerta y miro fuera. No hay nadie. Salgo y cierro la puerta. Escucho. Por si acaso, cojo una de las granadas y la tiro por el hueco de la escalera. 5, 4, 3, 2, 1. ¡BOUM! ¡Ahora sí escucho gritos! Estaba ahí, esperándome, esa maldita vecina que va a comprar el pan. Nunca me ha gustado el pan candeal. Demasiada miga.

Aunque es una estupidez coger el ascensor (por las emboscadas), no tengo tiempo para bajar andando y enfrentarme  con todos y cada uno de los vecinos. Abro la puerta y miro hacia arriba. Con la MP5K disparo una ráfaga al techo. Silencio; bien, tuve suerte hoy. Con un destornillador hago saltar la tapa de los botones del ascensor y confirmo mis temores. El botón del piso bajo está conectado con una bomba de gran potencia. Si no llego a hacer esto, ahora estaría muerto. Tiene gracia.

Bajo hasta el primer piso y hago dos disparos con la  escopeta. Uno de ellos atraviesa la pared del 1ºA y el otro a un chaval de 16 años que montaba guardia con una pistola. ¡Chapuceros! ¡Si ni siquiera llevaba chaleco! Aunque con un disparo del 12 magnum a menos de 2 metros de poco le habría servido. Por lo demás, todo está tranquilo y puedo seguir hacia la planta baja.

Por fin estoy en la calle. Si no llego a darme la vuelta cuando cogía las cartas del buzón, ese cabrito de cartero me habría dado una puñalada. Ya es que no te puedes fiar ni del servicio de correos. Después de desactivar un par de cartas bomba, romperle el cuello al perro asesino de la del 2ºC y darle dos tiros en la cabeza al hijo del portero, ya estoy preparado para adentrarme en la acera. Lo más difícil es evitar a los francotiradores, pero con un poco de experiencia y mucho oído (los francotiradores de este barrio son muy ruidosos), no es difícil cruzar la calle, eso si, no sin dejar un par de minas anti-carro para el primer estúpido al que se le ocurra aparcar. Lanzo la otra granada al interior del auto-escuela, le pego una paliza al dueño del estanco, incendio la floristería, saludo al kiosquero con dos puñaladas y compro el pan después de asesinar a la dependienta de los caramelos y a dos tías que estaban de visita. ¡Y todo ello en 3 minutos!

Y aquí estoy, frente al edificio. Sólo me queda volar la puerta de entrada, pero… ¡No tengo granadas! Menos mal que la escopeta puede con todo, y después de volar la cerradura, matar a 4 niños y romperle las dos piernas al conserje, comienzo a subir el último tramo de escaleras. Todo tranquilo, pero no me confío. La última vez, por idiota, me tuve que poner 30 puntos a lo vivo en un brazo, y ni siquiera llevaba agua oxigenada, Sólo alambres y unos alicates.

Reviso las armas: El revolver cargado, otro cargador en la MP5K y cuatro cartuchos en la escopeta. No he usado la pistola, todavía tengo el machete (manchado de sangre pero afilado) y dos granadas de humo. Respiro hondo, patada a la puerta seguida de una granada de humo y 3 ráfagas cortas de ametralladora. Subo a la tarima. Desde la segunda fila, un chico me espía y desliza la mano por la mochila. Con el revolver y mi perfecta puntería, le meto dos balas en la frente.

Miro hacia la mesa y cojo el papel. Todo se acabó. ¡Mierda! He sido demasiado lento. Ahora ya no tengo nada que hacer. Me he jugado la vida toda la mañana para que luego resulte que el profesor de historia me ha puesto falta de asistencia. Seguro que le mandan a mi padre una carta. Y es que algunos días es mejor no levantarse.

27
Dic
10

De compras navideñas…

Ayer se me ocurrió visitar un centro comercial.

Odio a la gente.

La humanidad está sobrevalorada.

13
Dic
10

Comprar un Kindle en España

Tras darle muchas vueltas, me he decidido y ya he hecho el pedido para un ebook Kindle, de Amazon. Sí, lo siento, éste va a ser un  post serio, pero seguro que mañana o pasado ya estoy mejor y sigo con la temática habitual.

La razón de contar el cómo se debe a que:

  • Apenas he encontrado en Internet información “seria” de cómo realizar este pedido.
  • Amazon ya envía producto a España.
  • Parafraseando a Leire Pajín, el azote de lo políticamente correcto: “a ver si el dueño de este blog no va a poder escribir lo que le salga de los cojones”.

El paso a paso es muy simple, pero es importante seguirlo al pie de la letra por una sencilla razón: sólo Amazon.com realiza envíos a España. Si pretendes hacerlo desde Amazon UK o Italia habrás perdido el tiempo.

Por tanto, en primer lugar, visitar la web www.amazon.com, y elegir la versión del Kindle que prefieras (Wi-Fi, 3G y Wi-Fi, DX…). A continuación, lo más importante, localizar el cuadro que hay a continuación (a la derecha de la pantalla) para elegir el país al que perteneces, ya que dependiendo de esto hay unos gastos de envío, unos impuestos, tasas de aduana, plazos…

A continuación, pulsa sobre “view information specific to your country”, luego elige Spain, y finalmente pulsa en el enlace “this separate page” del siguiente cuadro. Además, aquí está toda la información relacionada con el envío a España:

Después de esto, ya viene lo normal: elegir el modelo, accesorios, tipo de pago, darte de alta… No tiene mayor complicación, lo importante es lo anterior.

Una vez terminado todo el proceso, tendrás un resumen del tiempo de llegada estimado. Yo, como no, parece que he elegido el mejor momento, cuando menos stock hay…

 

ÚLTIMA HORA:

He comprado esta mañana a las 11:00h el Kindle, con un adaptador de corriente y una funda de cuero… Son las 19:00h y acabo de recibir un mensaje indicándome que han enviado el paquete con el adaptador y la funda (el Kindle se hace un poco de rogar aún)… No van mal las cosas

 

 

 

02
Dic
10

Los mocos tienen todos los nutrientes diarios que necesitamos

(Post inspirado por mi hija de 2 años y medio)

Un estudio recientemente publicado por la Universidad de Kanfort, Michigan, ha desvelado que los mocos contienen todas las sales minerales y nutrientes necesarios que un adulto de 80 kilos de peso necesita para cumplir con la Cantidad Diaria Recomendable (CDR) de estas sustancias.
Además, científicos de esta Universidad, en un alarde de altruismo, revelaron la cantidad necesaria para no tener que tomar ningún otro alimento adicional, lo que denominaron “la cifra secreta”. En concreto, de 0,1 a 0,3 ml/kg/día de moco. Es decir, un adulto de 80 kilos debe comerse diariamente entre 8 y 24 ml de mocos. Ahora, la experiencia de laboratorio consiste en calcular lo que somos capaces de soltar por la nariz en un estornudo “estándar”, especialmente aquello proveniente de la denominada “vela”, y así ya sabréis el banquete que os espera. Recomendamos que esta práctica sólo se lleve a cabo por especialistas y en un circuito cerrado al tráfico.

En este mismo estudio se reveló que el 95% del moco es agua, el 3% elementos orgánicos y el 2% minerales. En cuanto a los elementos minerales la composición iónica del moco es muy parecida a la de la secreción lacrimal (lo que no deja de ser bucólico: “una lágrima o un moco, ¡un sentimiento en definitiva!”).

En lo que concierne a las concentraciones de iones sodio, cloro y calcio, son comparables a la composición del plasma. La concentración de K (potasio), sin embargo, es tres o cuatro veces más elevada que en el plasma.
Siguiendo con las bondades de nuestro ya gran amigo, el moco, podemos concluir que es hipertónico con relación al plasma, y que tiene una presión osmótica (presión que se debe aplicar a una solución para detener el flujo neto de disolvente a través de una membrana semipermeable) de unos 0,314 osmoles.

Además de todo lo dicho, el informe afirma que el moco contiene numerosas proteínas, en particular mucina, albúmina, Ig, encimas y aminoácidos. La cantidad de proteínas de de 400 a 800 mg/dl, es decir, como el 10% de la tasa sérica.
La mucina representa el elemento orgánico más importante, con un 60% de la cantidad total de proteínas del moco. Se trata de una glucoproteína ligeramente ácida que formada por la combinación de una proteína y de un complejo polisacárido conteniendo ácido sulfúrico (ácido mucoitín sulfúrico). Esta proteína deriva del mucígeno que se encuentra en los gránulos secretorios de las células epiteliales. Y, lo que es más importante y más nos asombra, la concentración de mucina del moco esta en función exponencial negativa con el débito secretor. ¿Que qué es eso? pues que de la cantidad de mucina del moco va a depender la viscosidad del moco nasal. ¿Es o no es fascinante?

Las proteínas del moco nasal siguen una variación circadiana muy acusada, siendo cuatro veces más elevadas por la noche que durante el día. Con estos datos, podemos concluir que lo más normal es estar “moco” de noche, una conclusión que se cumple 9 de cada 10 veces.

En el moco nasal se encuentran una serie de encimas: la lisocima, la calicreína, la láctico-deshidrogenasa y proteasas.
Contiene también numerosos aminoácidos con una tasa entre 0,4 y 1,3 micromoles/ml. De estos elementos se han encontrado unos 15: lisina, histidina, arginina, ácido aspártico, treonina, serina, ácido glutámico, prolina, glicina, alanina, valina, isoleucina, leucina, tirosina y fenilalanina. Siguiendo con sus interesantes beneficios, el moco nasal es más rico (en composición, no en sabor… aunque hay opiniones para todos los gustos) que el plasma en ácido aspártico y ácido glutámino, aunque menos rico (ídem) en alanina y valina.

Y, rizando el rizo, el moco nasal (el que, en definitiva, nos asombra) contiene una cantidad de prolina más elevada que otros tipos de moco.

Y ahora, una reflexión… ¿A qué esperamos para empezar nuestra dieta de moco? ¡Seamos unos mucófagos de pro! ¿Imita al señor de delante en el semáforo! ¿No ves lo saludable que se le ve? Claro, con 45 minutos de su casa al trabajo, y otros 45 del trabajo a casa, con que sólo se detenga un 10% en los semáforos ya ha cenado calentito y sano. ¡Y está aprobado por los vegetarianos y no contienen gluten!

Sí, vale, mucho cachondeíto, pero si esta noticia la leéis en el New York Times, meáis colonia.




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